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James Watson y la ética

A James Watson se le reconoce, de la mano de Crick, por la descripción de la estructura química del DNA. El impacto de este descubrimiento llegó a todos los ámbitos del quehacer humano, desde la industria alimentaria (organismos genéticamente modificados), hasta las leyes de propiedad intelectual (funciones de los genes patentadas).

James WatsonComo todo ser humano, Watson tiene claros oscuros en su faceta como científico y como persona. Como científico se ha convertido en el ejemplo prototipo de lo que no debe y puede llegar ser la conducta de un científico: competitivo, ególatra y algunos hasta lo acusan de autoritario. Al leer su obra autobiográfica, “La doble hélice”, en donde relata sobre el descubrimiento de la estructura del DNA, podemos observar entre otros ejemplos, que, para obtener información, en lugar de buscar la colaboración con Linus Pauling, actuó de manera soterrada y artilugios con el hijo de éste.

Pero los “escándalos” más controvertidos de Watson han sido en el ámbito de ético. Uno de los más sonados ocurrió a finales de los noventa, cuando opinó estar a favor de autorizar la interrupción del embarazo si se llegara a encontrar el gen que determina la homosexualidad. Algunos miembros de la comunidad científica hicieron frente y lo defendieron diciendo que había sido malinterpretado. ¿Qué tanto hay de verdad? Es muy difícil saberlo. En la última controversia que generó, en 2007, afirmó que la inteligencia no es la misma para todas las razas, ni Dawkins pudo salir al quite.

Académicamente, Watson es un reduccionista militante, defiende que nuestros genes nos definen en prácticamente todo (determinismo biológico) y está a favor de la “mejora” genética de la raza (eugenesia). ¿Podemos separar al científico de la persona? Si pensamos que no, entonces no debería extrañarnos sus posturas éticas e ideológicas sobre las razas, la inteligencia e incluso las mujeres. Por supuesto, lo anterior no quiere decir que podamos reconocer su contribución al conocimiento científico, y que a la vez no coincidamos éticamente como persona.

Lo que disgusta de la nota que cito, es la pretensión de dar lástima, de ser un incomprendido. Cada quien es libre de tomar la postura que quiera en su vida, de la forma en cómo piensa y construye el mundo. Incluso uno puede pretender cambiar. El problema con Watson no es que sea un racista, misógino y homofóbico, sino que no lo reconozca, que así piensa y prefiere asumir maniobras de lo políticamente correcto.

Tecnología y razas en las Olimpíadas

Jesse OwensEn las Olimpiadas de 1936 en Berlin, Jesse Owens, sorprendió colgándose al cuello la dorada medalla cuatro veces. Los medios de comunicación del mundo libre durante años resaltaron esta hazaña: “un negro había disgustado a Hitler”.

El pequeño detalle que olvidaron mencionar es que lo había logrado con tecnología nazi. Los hermanos Adi y Rudi Dassler, financiados por el gobierno nazi, tuvieron la genial idea de convencer al joven atleta estadounidense de competir con sus tenis de clavo.

Años después cada hermano fundaría su propia empresa: Adidas y Puma. Hoy acusadas de contratar menores de edad para la fabricación de tenis.